Dicen que si eres fuerte todo pasa mejor. Resistes más cuando te golpean, te hieres menos cuando caes y te duele menos que se te rompa -o te rompan- el corazón. Dicen que tu tolerancia al dolor aumenta, y la gente empieza a tratarte como si tu parte sensible se hubiese extinguido y todo pudiese deslizarse por tu mente, pero sin llegar a empaparte. Como si fueses capaz de todo, como si nada pudiese contigo.
Lo que nadie dice es que toda fortaleza tiene un límite, que toda capacidad de resiliencia no es infinita. Nadie es capaz de expresar lo que pasa cuando te quedas sin aliento y pierdes tu capacidad de reacción, y con ella todo norte y todo entendimiento.
Hace días que dejé de comprender al mundo. La fiebre y las pesadillas de las semanas pasadas se han fusionado con la lluvia, el agobio y la frustración y muchas veces siento que no me dejan levantar la mirada de los charcos que hay en el suelo, esperando que en algún momento mi reflejo me de la solución.
Mientras sigue lloviendo, intento que se vaya la horrible sensación de no ser capaz de seguir adelante, de haberme estancado de alguna manera y no poder volver a mirar al instante en el que estoy como lo hacía hasta ahora, de no poder dejar en letargo todo lo que ha ido aflorando las últimas semanas.
Suelen decir que lo mejor cuando todo se recrudece y se rasga parte de tu concepción del mundo es dejar ir el peso que te aprisiona y reconfortar el espíritu al calor del desahogo. Dicen que sólo tienes que esperar a que llegue un nuevo día, a ver lo que trae la marea, y dejar que se lleve todo aquello que te oprime... Pero cuando no puedes hacerlo, cuando toda esa tristeza te golpea sin tregua y parece que el alma se lamenta fatigada, no hay desahogo que calme el desasosiego que sientes.
Porque la verdad es que por fuerte que hayas tenido que hacerte, entre latido y latido, entre ola y ola, sólo puedes seguir resistiéndote a naufragar.
Quizás tengan razón en una cosa de todas las que dicen: que tienes que centrarte en respirar.
Sólo puedes pensar en seguir respirando.
Es un buen comienzo para un blog..respirar..y siempre resistirse a naufragar...
ResponderEliminarUn abrazo
Ánimo y, por favor, sigue respirando ;)
ResponderEliminarCuesta entender que así es la vida: una serie sucesiva de días buenos y malos. Había un anuncio que decía: bee water, con solo dos palabras nos daba una pauta a seguir que es más que cierta.
ResponderEliminarAdaptarse, dejarse llevar por cada estado de ánimo pero siempre con el timón en la mano apretado firmemente. Hoy necesitas respirar profundamente, mañana podrás bailar al compas de la brisa. Bee water, querida, y recuerda que todo evoluciona y cambia y a tí te toca ir hacia la buena racha. Conduce tu vida, no olvides el camino.
Un beso.